Hay libros cuya brevedad parece contradecir su peso. Ha llegado Isaías, de László Krasznahorkai, tiene apenas unas decenas de páginas, pero en ellas cabe buena parte del universo literario que ha convertido al escritor húngaro en una de las voces más singulares de la literatura contemporánea: personajes desorientados, paisajes desolados, una sensación de catástrofe siempre próxima y una prosa que avanza como un pensamiento incapaz de detenerse.
El libro llegó originalmente a nuestra lista como candidato para la viñeta dedicada al Premio Nobel de Literatura. No era para menos: Krasznahorkai recibió el Nobel en 2025 por una obra que, según la Academia Sueca, logra reafirmar el poder del arte en medio del terror apocalíptico. Sin embargo, su reducida extensión y su publicación dentro de la colección Cuadernos del Acantilado nos permitieron trasladarlo a otra de nuestras viñetas y convertirlo en la segunda lectura de junio: Otra mirada editorial.
El cambio resulta particularmente afortunado. Si la primera lectura del mes nos invita a mirar el mundo del libro desde una perspectiva diferente, Ha llegado Isaías nos recuerda también que una editorial construye su identidad mediante elecciones: autores, traducciones, formatos y obras que quizá escapan de las dimensiones habituales del mercado editorial. Acantilado ha sido, precisamente, una de las casas que ha dado a conocer en español la obra de Krasznahorkai.
Y así llegamos a este pequeño volumen de 56 páginas: una puerta estrecha de entrada a un escritor enorme.
Sinopsis
György Korin llega borracho a un bar situado junto a una estación de autobuses. Lleva tres días bebiendo y busca a alguien a quien poder contarle algo. Cuando encuentra a un hombre solitario ante la barra, se dirige a él como si finalmente hubiera hallado al destinatario que necesitaba: un ángel.
A partir de ese encuentro, Korin comienza un largo relato sobre sí mismo, sobre el mundo y sobre una revelación que parece haber alterado para siempre su manera de comprender la realidad. En sus palabras aparecen la destrucción, la desesperanza y la certeza de que algo terrible se cierne sobre la humanidad. Isaías ha llegado, pero su llegada no anuncia necesariamente la salvación.
La anécdota argumental es mínima. Lo verdaderamente importante ocurre en la voz de Korin: en sus asociaciones, sus obsesiones y la corriente ininterrumpida de un pensamiento que intenta encontrar algún orden dentro del caos. Krasznahorkai convierte así una conversación entre dos desconocidos en una experiencia inquietante, por momentos absurda y por momentos profundamente humana.
Ha llegado Isaías funciona además como una pieza vinculada al universo de Guerra y guerra, una de las novelas fundamentales del autor. Sin necesidad de conocer previamente esa obra, encontramos aquí a uno de sus personajes y varias de las preocupaciones que atraviesan la literatura de Krasznahorkai: el derrumbe del mundo, la búsqueda desesperada de sentido y la necesidad de contar incluso cuando parece que ya no queda nadie dispuesto a escuchar.
Datos biográficos del autor
László Krasznahorkai nació el 5 de enero de 1954 en Gyula, una pequeña ciudad del sureste de Hungría, cerca de la frontera con Rumanía. Antes de dedicarse plenamente a la literatura desempeñó distintos trabajos y estudió Derecho y Literatura Húngara.
Su primera novela, Tango satánico, publicada en 1985, lo convirtió inmediatamente en una figura destacada de la literatura húngara. A ella siguieron obras como Melancolía de la resistencia, Guerra y guerra, Seiobo descendió a la Tierra, El barón Wenckheim vuelve a casa y Herscht 07769.
Su escritura resulta fácilmente reconocible por sus frases extraordinariamente largas, el escaso uso del punto, las digresiones y un ritmo que reproduce el movimiento del pensamiento. Sus historias suelen desarrollarse en espacios degradados o amenazantes, habitados por personajes marginales que intentan encontrar algún sentido en un mundo que parece encontrarse permanentemente al borde del colapso. El pesimismo y lo apocalíptico conviven, sin embargo, con el humor, lo grotesco, la belleza y una persistente confianza en el arte.
Parte importante de su trayectoria está también ligada al cineasta húngaro Béla Tarr, con quien colaboró durante décadas. De sus obras surgieron películas como Sátántangó y Werckmeister harmóniák, adaptación esta última de Melancolía de la resistencia.
En 2015 recibió el Man Booker International Prize por el conjunto de su obra y, diez años después, obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2025. La Academia Sueca destacó entonces el carácter visionario de una literatura capaz de reafirmar el poder del arte incluso frente a una visión apocalíptica de la existencia.
¿Por qué leerlo?
Porque pocas veces tendremos una oportunidad tan cómoda —aunque no necesariamente sencilla— de entrar en el universo de Krasznahorkai.
Sus novelas más conocidas pueden resultar intimidantes. No solo por su extensión, sino por una escritura exigente, construida mediante largas frases que parecen negarse a conceder al lector un lugar donde detenerse. Ha llegado Isaías conserva buena parte de esas características, pero las concentra en apenas 56 páginas. Es, por ello, una magnífica oportunidad para descubrir su ritmo, su humor extraño, su oscuridad y esa particular manera de transformar la desesperación en literatura.
También vale la pena leerlo como un ejemplo de algo que nuestra viñeta Otra mirada editorial quiere poner sobre la mesa: que el libro no tiene una única medida posible. Entre la novela de cientos de páginas y el cuento destinado a formar parte de una colección existe también espacio para estas pequeñas obras autónomas, difíciles de clasificar, que una editorial decide convertir en libro y ofrecer al lector como una experiencia completa.
Y hay una última razón. En noviembre volveremos a encontrarnos con Krasznahorkai, esta vez con Melancolía de la resistencia, dentro de la viñeta Premio Nobel de Literatura. Ha llegado Isaías puede funcionar entonces como un primer encuentro: una breve incursión en su mundo antes de afrontar una de sus obras mayores.
Tal vez 56 páginas parezcan demasiado pocas para conocer a un escritor. Con Krasznahorkai pueden ser más que suficientes para descubrir que hemos entrado en un territorio del que no será tan fácil salir. Queda abierta la invitación a leerlo con nosotros. ¡Feliz lectura!
Ha llegado Isaías | László Krasznahorkai